on July 4, 2010 by Padrino in Editorial, Espere en la línea, Comments (0)
Espere en la línea, lo estoy atendiendo
Tras varios años de escribir en este blog, que ha sufrido -para bien- ciertos cambios tanto en el contenido, forma, fondo e incluso dirección web, me di a la tarea de retomar esta breve pero intensa columna semanal.
“Espere en la línea, lo estoy atendiendo” es un escape de esta realidad estúpida y abstracta a la que nos vemos sometidos en la cotidianeidad. Son esas palabras, fuga de putas madres e improperios aptos para una sociedad cómica. Se trata de escribir sobre nimiedades; crisis existenciales, neurosis diarias, molestias resonantes, alegrías pasajeras, pequeños placeres y todo, todo aquello que es posible compartir a través de la palabra.
Esta línea, en la que esperamos constantemente, tiene algo más que una grabación monótona e irritante con una voz de vuvucela -diría un buen amigo-, desvela más situaciones irreales y absurdas que cualquier otra faceta de la vida diaria, descubre cuán sencillos somos -de joder- y desde luego que muestra una manera distinta de ver la vida.
Tras 18 entregas hablé de muchas cosas: desde la inventada influenza porcina y su panorama político-satírico hasta de malas películas, farsas musicales, recomendaciones para melómanos, temas de poco interés y arranques pasionales de ira o felicidad literaria.
Volver a las andadas significa, de cierta manera, joder al prójimo, meter el dedo en la yaga, disfrutarlo y desde luego, escribirlo. Es tan sencillo como dejar esperando en la línea a aquel desesperado que comienza a tararear “La Chica de Ipanema” una y otra vez, una y otra vez. “¿Señorita, sigue ahí?”
Y ahora, si quieres leer más, espera en la línea, te estoy atendiendo.
Tags: Blog, Espere en la línea
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