on January 24, 2010 by Padrino in Psicotrópico de Tauro, Comments (0)
[02] Psicotrópico de Tauro
Pensamientos con sabor a quemado
Subo, bajo, camino, recorro, me detengo. Pienso, pienso tantas cosas al día que de pronto creo que me voy a volver loco. La calma llega. La vida no es lo que parece; es lo que insinúan mis pensamientos, pensamientos con olor a quemado.
Mientras un puesto de tacos en la esquina hace que mi estómago se queje y me haga retroceder unos pasos, ese mismo olor a carne cocinada, tostada por el fuego y retorcida por las infernales llamas del asador, sale por mis oídos. Creo que quemé mi cerebro.
Lobotomía impertinente, uso desmedido o simple abuso del raciocinio, una y otra vez, siempre que una idea trata de salir de su confortable salón de estar, un fuerte olor a quemado deja su pestilencia bajo un pobre pensamiento, que al igual que el humo, busca la salida más inmediata hacia el cielo -a veces gris, a veces azul, a veces amarillo-, fugazmente huye hacia la nada, dejándolo todo atrás.
Quemé mi cerebro y ahora pensar me da hambre. Hambre de ideas y recuerdos: hambre de ti. Mientras, sé a la distancia, que te comes unos tacos -en mi honor- con mi cerebro, mi locura y mis más ricas y sazonadas reflexiones, esas que te escribo, de las que nunca obtengo respuesta.
Tags: Pensamientos
No Comments
Leave a comment